Jun
17
2013

La soledad del jefe de proyecto

La soledad del jefe de proyecto


A lo largo de mi trayectoria profesional no he trabajado en ningún proyecto yo solo, siempre he estado rodeado de un equipo y de unas personas que me han ayudado a desarrollarme profesional y personalmente. Y sin embargo, el sentimiento de soledad ha ido incorporándose a mi vida de manera progresiva según daba pasos adelante en mi carrera profesional.

Cuando entré en el mundo laboral a través de mi primera beca y cuando empezaba a lanzar mis primeras líneas de código, nunca tuve sensación de soledad. Siempre había alguien cerca que estaba dispuesto a echarte una mano, a explicarte cómo hacer las cosas, cómo estructurar un programa, cómo documentar los trabajos realizados, cómo generar unos juegos de pruebas, etc.

Creo que es la misma situación que vivimos de pequeños. Éramos totalmente dependientes y nos tenían que acompañar las 24 horas del día. Nos enseñaron a andar, a correr, a montar en bici, a pescar, etc. Y en ese camino de aprendizaje encontramos premios, broncas, enfados y  gruñidos, la vida es así.

A veces con pasos pequeños y a veces con pasos grandes vamos avanzando en nuestra vida profesional, y con nuestro crecimiento vamos adquiriendo mayores responsabilidades, mayores necesidades de tomar decisiones en nuestra vida. Creo que aquí encuentro el origen de la soledad a la que me refiero en este artículo.

No me refiero a la soledad que encuentran personas que han alcanzado el éxito en su camino y cuando ya no están en la cumbre parece que desaparecen del mapa y poca gente se acuerda de ellas. Esa soledad tiene un componente físico muy importante, en general la gente quiere estar cerca de los “triunfadores” y no tanto con los “fracasados”.

Si leemos cualquier libro que trate la gestión de proyectos y revisamos todas las actividades que debe realizar un jefe de proyecto, es difícil encontrar alguna de ellas que sea realizada únicamente por él. En todos los momentos, el objetivo que busca el jefe de proyecto es involucrar al equipo y potenciar la comunicación con todos los intervinientes en el proyecto, crear un espíritu de grupo para lograr un objetivo común.

Y a pesar de estar rodeado de gente, ¿aparece la soledad?
Pues efectivamente, la soledad aparece en nuestras vidas, sobre todo en el momento de tomar decisiones, y si son medidas complicadas el sentimiento de soledad aún es mayor.

Después de tener en cuenta todas las opiniones del equipo y de obtener la mayor información posible, el jefe de proyecto se sienta y se siente solo. Tiene que poner en práctica sus habilidades, sus conocimientos y sus sensaciones para poder tomar la decisión correcta. En estos momentos el mensaje o la decisión que se va a tomar es importante, pero no lo serán menos las formas utilizadas o el medio de comunicación. Todo importa y todo tiene que ser pensado y analizado por el jefe de proyecto.

Lo mismo pasa en nuestra vida personal. Nuestros padres nos ayudan, nos apoyan, nuestros amigos nos acompañan, nos aconsejan, pero al final el que tiene que tomar la decisión es uno mismo.

¿Sin ayuda de nadie?
Hay que aceptar que alguien es el que tiene que coger el mando y tomar las decisiones. Debemos intentar no sentirnos cohibidos por ello y asumirlo con naturalidad, tomar esa responsabilidad y dar un paso al frente.

Lejos de querer conformarnos con el sentimiento de soledad y tristeza, debemos buscar una solución. Es verdad que el jefe de proyecto toma decisiones y es responsable de la ejecución del proyecto, pero podemos buscar ayuda en otros jefes de proyecto o en amigos, personas externas a nuestro proyecto, que con su visión externa nos ayudarán a tomar la mejor decisión, gracias a su visión más objetiva.

Confía en ellos y ellos confiarán en ti.

 

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8 Comentarios+ Escribir Comentario

  • Muy buena reflexión, Pablo.

    La soledad, en sí misma y acotada como comentas, no es mala. Lo que ocurre es que somos humanos, y por muy seguros que estemos de las decisiones que adoptamos, nos sale el lado “animal” y nos surgen miedos como el temor a equivocarnos o a que no se entienda nuestra decisión. O cuando estamos convencidos de que algo se debe hacer de una manera pero nuestro equipo piensa que de otra. O cuando sabemos que no todo el mundo va a estar satisfecho con lo que decidamos. Y así, todo lo que quieras añadir.

    • Gracias por tu aportación Ángel, siempre añadiendo valor a los artículos.

      La soledad claro que no es mala, incluso en el PMBoK deberían añadir un apartado que hablase sobre la necesidad del jefe de proyecto de dedicar parte de su tiempo a pensar :).

      (La palabra “pensar” solo viene una vez en el PMBoK 4ª edición).

      Abrazos

  • ¿Soledad? ¿Jefe de proyecto?

    La realidad – nuestra realidad – se empeña en hacer ciertos algunos oxímoros que la lógica teorica nos dice que debieran estar desterrados.

    Pensemos…¿no son conceptos que debieran ser auto-excluyentes?…
    Entonces… ¿en que estamos fallando?
    Porque de lo que no hay duda es de que estamos fallando. Nosotros.

    De primeras, y agarrandonos a esas teorias de que es el lenguaje el que da forma a la realidad, y no a la inversa, debieramos plantearnos el lenguaje que utilizamos.

    Empecemos por desterrar de una vez por todas ese arcaico término de “JEFE de proyecto”.

    Veamos: ¿a quien vamos a convencer de esto del trabajo en equipo, de la responsabilidad compartida, si lo decimos desde un estrado y con una tarjeta de solapa que dice, en agresivas mayusculas, “JEFE”?
    JEFE, no olvidemos el significado de nuestro lenguaje, significa “superior”.
    Mal empezamos. ¿Somos superiores?, ¿o tenemos diferentes responsabilidades?
    Tambien significa “cabeza”.
    Peor continuamos. ¿Somos el que piensa? ¿o el que aglutina / impulsa el pensamiento colectivo?

    Igualmente, si “asumimos” que alguien debe “coger el mando” y “tomar las decisiones”, estaremos construyendo mentalmente una nueva barrera arquitectonica a nuestro alrededor. Las rejas de nuestra jaula.

    Los romanos, que en los asuntos de “gobernar” alguna experiencia tenian, hablaban de Auctoritas et Potestas, y tenían muy clara la diferencia.
    Nosotros, ya hemos transformado ambos conceptos en sinonimos a todos los efectos, hasta tal punto que la propia RAE relega el sentido original de “autoridad” a la ultima de sus acepciones opertivas “Prestigio y crédito que se reconoce a una persona o institución por su legitimidad o por su calidad y competencia en alguna materia”.

    Maquiavelo decía que el principe debía imponerse, si era necesario, por la fuerza de la espada.
    Su principe era un solitario. Su principe era un jefe de proyecto.

    Igualmente, si en el momento de necesitar ayuda, el jefe de proyecto puede “buscar ayuda en otros jefes de proyecto, o en personas ajenas al proyecto”, sólo cabe un diagnostico: “Amigo, tienes un problema.”

    Ser el lider o responsable de un proyecto o un equipo de trabajo es ya lo suficientemente duro como para que, nosotros mismos, nos empeñemos en ponernos mayores obstaculos.

    • Del Cantar del Mio Cid: “¡Dios, qué buen vasallo, si tuviese buen señor!” (curioso que el niño de la foto sea tocayo de Rodrigo Díaz, el Cid).

      Todos cometemos errores y todos deberíamos aprender a pedir ayuda, evitando fallos o rectificando a tiempo.

      • Ciertamente, uno necesita ayuda muchas veces.

        Lo que me parece curioso es que la primera intención sea buscar la ayuda “fuera del proyecto”…

        Para la toma de decisiones sobre un proyecto, el responsable del mismo ha de apoyarse, fundamentalmente, en su propio equipo… De hecho, debería evitar tomar ÉL las decisiones, intentando que sea el equipo el que las tome.

        Solo cuando el equipo no tiene una solucion al problema, hay que buscar fuera…

        Salvo que el problema sea que no hay equipo.
        Pero ese no es un problema del proyecto, ni de tomas de decisiones al respecto.
        Es un problema del, ahora si, Jefe de proyecto.

        Ricardo

        • La primera intención no creo que sea buscar ayuda fuera del proyecto, !qué mal me he expresado entonces!

          Hay decisiones que las tiene que tomar uno mismo y no “el equipo”. Por ejemplo podemos pensar en: despedir a alguien, contratar a alguien, resolver un conflicto… Desde el rol de jefe de proyecto, podemos escuchar opiniones del equipo, pero no delegar en ellos.

          También en las fases iniciales del proyecto, tendremos muchas opiniones del equipo sobre como afrontar el problema planteado. “Después de tener en cuenta todas las opiniones del equipo y de obtener la mayor información posible”, debemos tomar una decisión.

          Gracias Ricardo por tu aportación

          Abrazos

          Pablo

    • El problema es que si el responsable lanza el debate dentro del equipo, quizás las primeras veces la cosa vaya bien, pero casi siempre acaban surgiendo los problemas porque algún miembro considera que no se le tiene en cuenta… o que siempre ‘gana’ la opinión de otros… o simplemente no se ponen de acuerdo y terminan creyendo que el solicitar su opinión es en realidad ‘toma tú la decisión’.

      Las jerarquías existen porque son necesarias, porque si no rápidamente surgen corrientes divergentes, lo cuál no es malo en sí mismo, que terminan desencadenando en luchas de poder.

      ‘Jefe’ no es más que una palabra, una forma de denominar a alguien que será quien asuma la responsabilidad del grupo y quien tome la decisión final, con o sin la opinión del equipo, con toda la carga que acompaña a cada decisión.

      ¿Es posible encontrar grupos de trabajo donde esa figura sea testimonial? Por supuesto, yo he tenido la suerte de trabajar con grupos así, donde la gente dejaba fuera los egos y se centraba en el objetivo, escuchaban al resto y no se tomaban a mal que no fuese su opinión la elegida finalmente.

      Pero estos grupos son los menos, los muchos menos, frente a los habituales equipos donde no solo hay manejar tareas y objetivos, si no también egos y las relaciones entre ellos.

      Y es que amigo, lo que tú pintas es muy bonito, pero esto es la vida real, con personas reales, con sus virtudes y defectos.

      ¿Crear barreras arquitectónicas? ¿tener un problema por consultar a otros en su misma situación?

      Absurdo del todo, para empezar el título de ‘Jefe’ no otorga liderazgo, solo autoridad, el liderazgo es algo mucho más complejo y distinto.
      Por ser ‘Jefe’ no se crea ninguna barrera, las barreras las crean los egos de las personas, hay jefes que trabajan codo a codo con su gente y jefes que desde el primer momento disfrutan imponiendo los límites.

      ¿Y cuál es el problema en consultar con otros que pueden estar en tu misma situación y pueden aportar su punto de vista? ¿quién va a estar más capacitado para ponerse en tu lugar y poder aconsejarte que otros que viven lo mismo en su día a día?

      Por desgracia la empatía es algo que no abunda hoy en día, y pocos son capaces de ponerse en el lugar de quien debe tomar la decisión, entender sus dudas y aconsejarle debidamente.

      La soledad del ‘jefe’ existe, por diversas y distintas razones, pero está ahí, es real y querer acabar con ella argumentando que es ‘mala’ o que es buscada por uno mismo, por el mero hecho de ser ‘Jefe’ y querer distinguirse del resto, no sirve absolutamente de nada porque no se marchará.

      Un saludo.

      • Gracias Manuel por tu aportación.

        El primer problema que comentas se puede solucionar a través del proceso “Gestión de expectativas”, o coloquialmente hablando “no me vendas la moto”.

        Por otro lado, existen diversos estilos de jefes de proyecto y cada uno tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, dependiendo del objetivo buscado. Jefes de proyecto estilo Mourinho o estilo Vicente del Bosque ( https://www.laboratorioti.com/2012/12/20/es-mourinho-un-buen-jefe-de-proyecto ).

        Abrazos

        Pablo

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